Ninguna guerra es justa, ninguna guerra es buena.
Quienes creemos que el deber de la política es dejar a las futuras generaciones un mundo mejor que el actual sabemos que sólo es posible mediante el impulso y la promoción irrenunciable de todos los gobiernos a favor de la paz, la solidaridad, los derechos humanos y la cooperación internacional. Reafirmamos en este comunicado la sentencia que nuestras autoridades refieren al respecto: La paz es un derecho humano, universal e inalienable; su plena vigencia es obligación e imperativo ético y material de todos los Estados.
De lo expresado anteriormente se desprende de manera categórica e indubitable el repudio y la condena de nuestro partido a todos los actos terroristas que emerjan tanto de la sociedad civil como de los Estados. Por ello, hoy, enfáticamente condenamos los sistemáticos y recurrentes actos terroristas que impulsan los gobiernos de Estados Unidos e Israel, a cargo de Donald Trump y Benjamín Netanyahu respectivamente, soslayando el derecho internacional, en particular la Carta de Naciones Unidas y las normativas derivadas de ella.
La reciente escalada militar en Medio Oriente, que incluyó ataques directos contra territorio iraní y la eliminación de su liderazgo político, reabre uno de los debates centrales de las Relaciones Internacionales contemporáneas: la vigencia del principio de prohibición del uso de la fuerza como fundamento del orden jurídico internacional.
Para Estados intermedios y periféricos como la Argentina, la defensa del derecho internacional adquiere una dimensión estratégica. Como señaló Juan Carlos Puig, la autonomía de los países periféricos depende en gran medida de la vigencia de normas internacionales que limiten el poder de los actores más fuertes (Puig, 1980).
El artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas establece, entre otros, que los Estados deben abstenerse del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, así también como la no injerencia. Esta norma constituye uno de los pilares del orden internacional contemporáneo a pesar de la crisis actual del multilateralismo.
La expansión interpretativa de la legítima defensa, especialmente bajo la doctrina de la defensa preventiva, ha sido ampliamente cuestionada por la literatura jurídica internacional (Corten, 2021; Gray, 2018).
La política exterior argentina ha estado históricamente atravesada por debates sobre el grado de autonomía frente a las grandes potencias, desde conceptos como concepto de autonomía relacional para describir la búsqueda de márgenes de maniobra mediante la diversificación de vínculos internacionales hasta el realismo periférico.
El debilitamiento de las normas que regulan el uso de la fuerza plantea desafíos significativos para el orden internacional. Instamos a recordar que, para países como la Argentina, la defensa del derecho internacional no es solo un principio normativo sino una estrategia racional para preservar márgenes de autonomía como actor receptor periférico de turbulencias sistémicas.
El respeto del derecho internacional exige rechazar de manera inequívoca toda conducta que implique su vulneración. Ello supone repudiar tanto las acciones violatorias del derecho internacional atribuibles al Estado iraní como también cualquier acto de agresión, intervención o uso unilateral de la fuerza que vulnere la soberanía de los Estados y el sistema de seguridad colectiva establecido por la Carta de las Naciones Unidas.
Reclamamos por enésima vez al gobierno argentino que recupere la más noble tradición en relaciones internacionales de nuestra patria cuyos horizontes prístinos son la promoción de la paz, la hermandad entre los pueblos, la no beligerancia, el respeto al derecho internacional, la solución pacífica de controversias y la participación activa y comprometida en los organismos multilaterales surgidos luego de las tragedias bélicas que sufrió nuestro planeta a lo largo del siglo XX.
Comunicado de Presidencia – Viernes 6 de marzo del 2026
Mauro Sabbadini – Presidente